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Cuánto cuesta desarrollar una app y por qué los presupuestos varían tanto

Por el mismo proyecto puedes recibir ofertas muy distintas. La diferencia casi nunca está en el precio por hora, sino en lo que cada presupuesto incluye y en lo que calla.

Cuánto cuesta desarrollar una app y por qué los presupuestos varían tanto

Es la pregunta que más nos hacen y la que peor respuesta tiene por teléfono. Una app puede ser un formulario conectado a una base de datos o una plataforma con pagos, mensajería y sincronización sin conexión. Llamarlas igual no ayuda a nadie.

Qué mueve de verdad el precio

  • El número de plataformas. iOS y Android nativos son dos desarrollos; con Flutter o React Native se comparte buena parte del código.
  • Las cuentas de usuario. Registro, recuperación de contraseña, roles y permisos son mucho más trabajo del que parece desde fuera.
  • Los pagos. Cobrar dentro de una app implica pasarela, gestión de errores, devoluciones y las reglas de las tiendas.
  • El trabajo sin conexión. Que la app funcione sin cobertura y sincronice después es una de las funciones que más encarece un proyecto, y una de las que más se pide sin saberlo.
  • El backend. Muchas veces la app es la punta del iceberg: debajo hay una API, una base de datos y un panel de administración.
  • Las integraciones. Conectar con un ERP, una web existente o un sistema de terceros depende de lo bien documentado que esté el otro lado.

Lo que suele faltar en el presupuesto barato

Cuando dos ofertas se diferencian mucho, conviene mirar si la más económica incluye diseño de interfaz, pruebas automatizadas, publicación en las tiendas, un entorno de pruebas separado del real y mantenimiento posterior. Si no aparecen, no es que sean gratis: es que llegarán después como extras o, peor, no llegarán.

Hay un coste que casi nunca se menciona y siempre existe: las tiendas y los sistemas operativos cambian sus reglas cada año. Una app sin mantenimiento acaba dejando de funcionar sola.

Cómo reducir el coste sin arruinar el proyecto

La palanca más eficaz es recortar alcance, no calidad. Definir una primera versión con las dos o tres funciones que sostienen el negocio permite salir antes, aprender de usuarios reales y decidir el resto con información en vez de con suposiciones.

Lo que no recomendamos recortar es la arquitectura, las pruebas ni la seguridad. Es lo que no se ve, y es exactamente lo que hace cara la segunda fase cuando se ha hecho mal la primera.

Cómo presupuestamos nosotros

Trabajamos con presupuesto cerrado por fases: analizamos, definimos el alcance por escrito y damos un precio firme para esa fase. Si a mitad aparece algo nuevo, se valora aparte y decides tú, sin sorpresas al final.

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